La historia del Templo Divino Niño Jesús se inicia aproximadamente entre los años 1992 y 1993, bajo la responsabilidad pastoral de Monseñor Ramón Ovidio Pérez Morales en la Arquidiócesis. Para ese entonces, la comunidad pertenecía a la Parroquia San Pablo Apóstol, ubicada en La Rotaria, siendo el primer sacerdote encargado el Padre Edgar Doria.
Con el apoyo de distintos grupos de apostolado, especialmente la señora Elizabeth de Piñero y la señora Doria, comenzaron las visitas casa por casa en una urbanización que apenas contaba con alrededor de 150 viviendas.
Gracias a estas iniciativas, muchas familias comenzaron a integrarse activamente a la vida cristiana de la comunidad. El Padre Edgar Doria acudía semanalmente para celebrar la Santa Misa y acompañar espiritualmente a los habitantes del sector. De aquellos encuentros nació la inquietud y el deseo de construir un templo propio.
En oportunidades donde el sacerdote no podía trasladarse, enviaba representantes que mantenían viva la labor pastoral. Entre ellos destacaron los ministros Ignacio García, César Montoya, Joaquín Chaparro y Jaime Martínez (difunto).
Numerosos miembros de la urbanización se unieron con entusiasmo al proyecto. Entre las personas que cimentaron las bases de esta obra religiosa se encuentran las señoras Carmen Villasmil, Elba, Elluz, Norma, Marina, Lourdes y Nancy, entre otras.
Posteriormente, la comunidad pasó a formar parte de la comunidad parroquial El Buen Pastor, bajo la guía del presbítero Miguel Ospino. Tiempo después regresó a la Parroquia San Pablo Apóstol bajo la dirección del presbítero Lenin Guerrero.
A lo largo de los años, la comunidad del Templo Divino Niño Jesús ha conservado numerosas historias de fe y devoción que forman parte de la identidad espiritual de sus feligreses. Muchos habitantes relatan que, desde los primeros rosarios realizados en las calles de la urbanización, se experimentó un ambiente de unión, esperanza y protección divina.
Entre las historias más recordadas destacan testimonios de familias que afirman haber recibido bendiciones y favores especiales tras encomendarse al Divino Niño Jesús. También se cuenta que, aun en momentos de dificultad económica y escasez de recursos para levantar el templo, nunca faltó la colaboración comunitaria ni la fe de quienes participaron en su construcción.
Estas experiencias han fortalecido el sentido de pertenencia y la devoción popular hacia el Divino Niño Jesús, convirtiendo al templo en un símbolo de fe, solidaridad y perseverancia para toda la comunidad.
Oración, formación espiritual y celebración de la fe.
5:30 PM
Santo Rosario
5:30 PM
Eucaristía
5:30 PM
Hora Santa
8:00 AM
Eucaristía Dominical
Los días miércoles y jueves el horario puede variar según el celebrante.
Crecimiento espiritual y formativo de niños, jóvenes y adultos.
Anima las celebraciones litúrgicas mediante el canto y la música religiosa, fortaleciendo la participación activa de los fieles.
Formación cristiana de los niños que se preparan para recibir el sacramento de la Eucaristía.
Preparación de jóvenes y adultos que desean recibir el sacramento de la Confirmación.
Sra. Mirtha: +58 424 624 0322
"Un símbolo de fe, solidaridad y perseverancia para toda la comunidad."